sábado, 31 de julio de 2010

Gelse, la Condesa Drácula del verano...

Vaya verano churrigueresco que estamos teniendo en Viena este año. Empezó tarde y parece que ha acabado pronto. O nos asamos brutalmente o llueve sin parar y hace frío... y claro, con tanta lluvia y agua y ambiente propicio hay mosquitos cosa fina.
Cuando cae la noche las terrazas de los bares se convierten de pronto en lugares en los que la gente se da manotazos por todo el cuerpo, las merendolas en los parques se desvirtuan en carreras hacia el tranvía huyendo de las minivampiresas, que sacan la sangre incluso a través de los vaqueros...

die Gelse”, así se dice mosquito en Austria, es “la mosquita” claro, porque como es sabido, son ellas las chupasangres mientras que ellos se deleitan con fluidos vegetales, creo... es lo que tiene llevar la voz cantante en la procreación.

En fin, sin dispersarnos... en Alemania parece que dicen más “die Mücke” o “die Stechmücke”, mientras que, según me han dicho, “der Moskito” suena más técnico y evoca una cosa más tropical y no tanto los mosquitos que hay por estos lares, que a mí me parecen bastante tropicales, vaya, pero bueno... tropicales o no dan bastante miedito... y si no juzgad por vosotros mismos:

miércoles, 21 de julio de 2010

Historias con final feliz, o no...

Que el alemán es un idioma práctico, no lo podemos negar. Que esto refleja el espíritu del pueblo que lo habla, es algo que creo que todos tenemos también bastante claro. Pero es que, aunque sepa todo esto, hay veces que no puedo evitar sonreírme sola ante ciertas cosas... un buen ejemplo es cómo terminan los cuentos de hadas en alemán.

Imaginemos unos héroes, por ejemplo un par de hermanos perdidos en el bosque que sobreviven a monstruos, brujas, etc. (cometiendo para ello actos de pillaje, vandalismo y canibalismo, pero eso es otra historia), o un príncipe y una princesa que, tras aventuras y desventuras, consiguen estar juntos pese a la oposición de brujas varias, padres, reinas madres, enanos, princesas rivales, etc. Todos estos personajes viven y superan muchas cosas difíciles, pero lo importante es que al final todo sale bien, vencen todos los obstáculos, sobrepasan todas las adversidades y qué menos que, tras tanto sufrimiento, echarle un poco de fantasía y buena voluntad a la cosa y coronar el cuento con un poco realista pero simpático: “y fueron felices y comieron perdices” o, versión vegetariana: “y fueron felices para siempre...” Pues no, en alemán la vida es como es y no la vamos a ir edulcorando así como así. Los cuentos acaban con un lacónico:



(Y si ellos no se han muerto...)



(entonces todavía están vivos hoy.)...


Realista, descriptivo, lógico.

 
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